anaMi estadía en esta ciudad fue a propósito de la creación de escenografía y vestuario de la obra teatral La cena de los idiotas, además de un taller durante este tiempo.
Fue una muy buena oportunidad para experimentar una situación distinta, donde un teatro, una ciudad y un país que no conocía, provocaron sensaciones nuevas en mi interior, la posibilidad de abordar temas nuevos que se abren en caminos diferentes. Transitar en una nueva experiencia.
Ante todo, no puedo dejar de agradecer la invitación a este magnífico teatro, al igual que a su grupo humano extraordinario, desde el primero al último de sus integrantes.
El proceso de creación visual de la obra siguió -en principio- todos los lineamientos que plantean el texto teatral y los requerimientos para lograr una total funcionalidad. Recuerdo que algo distinto sucedió en mí: se creó una magia al ver los colores de un país de contrastes geográficos y costumbres tan diferentes a las de mi país. Toda esta mezcla de conocimientos Parece mentira que haya pasado más de un lustro desde que Ramón me contó su proyecto de venirse a Guayaquil a poner en marcha un teatro; yo animé era una oportunidad que se le presentaba inmejorable. He de decir que Ramón me había estado insistiendo que le gustaría que fuese a dirigir una obra a Guayaquil, que contaba conmigo para ello; pero yo no me decidía a volar hasta allá. He de confesar que los aviones no me gustan mucho y que hacía muchos años que no volaba; pero me hizo llegar el guion de la obra Guayaquil una Historia de Amor, del dramaturgo argentino Mario Diament. Una obra que me pareció hermosa y muy bien escrita y fue lo que por fin me sedujo para conocer la tierra y las gentes de y experiencias en ubicación espacial fue maravilloso, con un personal que entiende que el teatro somos todos y que los buenos resultados suceden cuando todos sus engranajes funcionan como aparato de relojería.
“El Sánchez Aguilar” provoca con su presencia en el entorno y con su interior bien equipado… este espacio distinto potenció un texto lleno de humor y mensaje.
Un planteamiento puramente técnico, presentación de planta, directivas del director para lograr el amalgamiento de disciplinas son muy importantes; pero en mi creación, debo sentir y tratar de aportar lenguaje visual, formas, objetos, colores y materiales que conjuguen mi sentir, y que cada elemento tenga su razón aportando y enriqueciendo al todo. A mis colaboradores y directivos que pusieron todo a mi disposición: GRACIAS.
Allí tienen todo un germen para potenciar la experiencia teatral y creadora cerca del Río Guayas.
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