Las mentes detrás de La Nave

Nina Reglero es directora de escena, pedagoga y directora artística de Rayuela Producciones Teatrales de la que es socio fundador. Ha sido profesora de interpretación en la Escuela de Arte Dramático de Valladolid, y actualmente es la coordinadora artística de “La Nave”: El programa de desarrollo de las artes escénicas para jóvenes del Teatro Calderón de Valladolid. Ha impartido clases magistrales y seminarios internacionales, en distintos países como Francia Uruguay, Costa Rica, entre otros. Participante en ISTA XIII International School of Theatre Anthropology dirigida por Eugenio Barba (2004). Además es ponente de la “Hot House” en Encausse les Thermes (Francia) para IN SITU e International Innovative Shows in Urban Territories (2006). Especializada en teatro contemporáneo, ha dirigido una cuarentena de espectáculos, y ha presentado en España autores como Jean Claude Carriére, Enzo Corman, Lars Von Trier y Lars Norén, entre otros. Entre los premios recibidos destaca el premio Max Revelación por su puesta en escena de Dogville de Lars Von Trier y el premio Especial del certamen de Directoras de Escena de la Asociación de Directores de Escena de España.

Carlos Nuevo es director de escena, escenógrafo, video artista, actor y autor teatral.  En la actualidad su trabajo está enfocado a la utilización de recursos visuales, sonoros y musicales propios (infografía, animación, diseño gráfico, videocreación, música electrónica, etc.).
Ha diseñado una cincuentena de espacios escénicos entre los que destacan el Premio Nacional de Escenografía “Aqulieo Echevarría” de Costa Rica por 20.000 leguas de viaje submarino, el Premio a la mejor creación artística del World Festival of Puppet Art de Praga por Max de Juan Benet o Dogville (Premio Max al mejor espectáculo revelación). Como autor teatral ha escrito una veintena de obras entre las que destacan: El último vuelo, El secreto de los hombres libro, Conectado, Manuscrito 408, o Lovers Cole Porter songs, así como versiones para niños y jóvenes de novelas como Moby Dick, Viaje al centro de la tierra” o 20.000 leguas de viaje submarino. Algunas de estas obras se han estrenado en Costa Rica, Uruguay, Venezuela. Actualmente trabaja como coordinador artístico de LA NAVE del Teatro Calderón de Valladolid y dirige la sección EMC Escena y multimedia del Laboratorio RayuelaLab.

Ustedes cuentan con una compañía de producciones teatrales Rayuela. ¿Cómo nació este grupo y a raíz de que se dio esta unión?
La compañía está especializada en teatro contemporáneo y lleva más de 30 años en el panorama teatral. Quisimos generar una estructura de compañía “abierta” para favorecer el desarrollo personal de sus creadores, y así nació Rayuela, como un espacio de encuentro entre creadores interdisciplinares en busca de una voz propia en el terreno artístico en general y el escénico en particular. La compañía ha compaginado el laboratorio de propuestas más arriesgadas, con el repertorio, y a la vez  hemos tenido muy en cuenta al público infantil y joven.

Sus puestas en escena se unen elementos ajenos al teatro como, videos, infografías, audiovisuales, entre otros. ¿Cómo se compaginan estos distintos lenguajes en el teatro?
Muchas veces se tiene una concepción del teatro un poco sesgada, concretamente teniendo el texto como centro desde el que pivotan todos los demás signos escénicos. Sin embargo la escena es activa, y siempre se nutre de todas las formas de expresión del ser humano. A medida que se han ido incorporando otras formas de comunicación tales como el videoarte, la electrónica, el espacio sonoro, la danza, el mundo virtual, etc. Su uso  se ha ido normalizando en la puesta en escena y nosotros en este caso nunca hemos tenido ningún prejuicio para experimentar primero y utilizar después.

Durante esta larga trayectoria de 30 años en Rayuela, ¿cómo han visto evolucionar su trabajo y qué han aprendido el uno del otro?
Es un pregunta maravillosa y muy difícil de contestar con precisión, porque trabajando tantos años juntos es casi imposible definir que aporta cada uno. Es una simbiosis y a la vez una colaboración complementaria muy enriquecedora. Yo, Nina, me encargo más de la puesta en escena, la coordinación general de los equipos de trabajo, actores, dramaturgia textual, etc, y Carlos  Nuevo se encarga de la plástica, el espacio escénico y audiovisual. Pero cada cosa la imaginamos y la consensuamos en equipo.

Adentrándonos al tema de La Nave, ¿cómo se originó el proyecto?
El proyecto surge de la necesidad de Teatro Calderón de Valladolid de abrir las puertas a la ciudadanía y que esta lo considere como espacio propio, más allá del prestigio que el Teatro tiene como centro de exhibición y producción teatral. La Nave es un proyecto de investigación inclusivo, estable y a largo plazo, que conecta  a su vez a los jóvenes con su ciudad y con su teatro. Aparece como una respuesta a la desatención generalizada, por parte del medio escénico, a un público joven, que paradójicamente conforman el “target” principal de las grandes corporaciones del entretenimiento (cine, bestsellers, música, videojuegos) y, sin embargo, apenas existen propuestas desarrolladas desde criterios cualitativos y artísticos en el territorio de la producción escénica.

¿Qué retos deberán superar los navegantes?
Los Navegantes tendrán que  colaborar cada uno con su nivel artístico para  investigar y aprender de manera colaborativa con sus compañeros, integrando todas las disciplinas de las que dispongamos en función de los perfiles artísticos de los chicos que se presenten. Nosotros les damos la idea originaria y las “reglas del juego”, ellos elaboran juntos las ideas y las comparten con sus compañeros. Nosotros después las coordinamos, limpiamos y damos el acabado final… Y luego, ¡claro! ensayar y presentar el trabajo ante un público, en ese maravilloso teatro.

¿Cuál consideran que es el mayor aporte de La Nave para los jóvenes?
Quizá la capacidad de  expresar el mundo generacional desde la perspectiva del “joven creador” tanto en sus aspectos positivos como negativos, con un talante bien descriptivo, poético o reivindicativo. Y que sientan que el teatro multidisciplinar es también un vehículo para ellos, para hacerse oír y “dejarse ver”, para dar a conocer su mundo interior, sus opiniones, sus ritmos vitales y sus necesidades como generación que identifica a su cultura, su ciudad y su país. Queremos facilitarles una inmersión en el mundo del arte como vehículo de sus identidades, de sus deseos, de su catarsis frente al mundo, que pueda levantar las alfombras de su propio entorno y sacar a la luz comportamientos propios de los jóvenes y adolescentes.

¿Cómo ha sido su experiencia hasta ahora dirigiendo a estos grupos?
¡Ha sido maravillosa!  Muy enriquecedora, porque su espontaneidad, su naturalidad, sus talentos, y su falta de prejuicios, nos han hecho volver a creer que la educación en el arte puede ser un elemento fundamental de la emancipación, la libertad y del crecimiento generacional.

¿Es la primera vez que La Nave sale de la ciudad donde nació, Valladolid? ¿Qué expectativas tienen para este nuevo viaje tan lejos de casa?
Estamos muy emocionados por aprender de los jóvenes de Guayaquil, por saber si sus motores, sus filias y fobias son universales, y los jóvenes de ambos países comparten sus deseos más allá de su identidad, su cultura o su entorno. Creemos que puede ser un pequeño paso para que ellos puedan compartir más adelante esos vínculos y generar intercambios y aprendizajes comunes.

¿Cuántas presentaciones ya se han realizado con La Nave?
La Nave lleva producidos ya cuatro espectáculos de gran formato y otras tres pequeñas propuestas escénicas paralelas, “Metamorfosis”: Una reflexión sobre la identidad adolescente. “Palabras cruzadas”: Un juego poético musical sobre las relaciones sociales de los jóvenes, “Green-Eyed Monster”: Un montaje denuncia de los neomachismos y la violencia de género, basado en el Otelo de Shakespeare, “Fuegos”: Un espectáculo de teatro documento sobre los éxodos pasados, presentes y futuros. “Cenizas”: Una propuesta poética work in progress. Y en estos días estrenamos “Ágora” un espectáculo sobre la responsabilidad comunitaria, y el concepto de grupo frente al de individuo aislado, egocéntrico y narcisista q parece surgir del uso de la Red como foro de encuentro, o de debate.

¿Qué aspiraciones tienen con este proyecto? ¿A dónde buscan llegar con él?
Sobre todo a enriquecer la vida de los jóvenes que participan y también al público, ¡claro! Darles voz y que podamos comprenderlos e integrarlos como ciudadanos que aportan algo positivo a su sociedad. Y también hacer ver a la ciudadanía que el arte es para todos que no es excluyente, ni elitista, y que merece la pena ser creado y compartido.

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