María de Lourdes Falconi:

GENTE DE CAÑA

 maria de lourdes Por: María de Lourdes Falconi Puig
Crecí viendo a la modesta caña guadua servir de andamio para la edificación de una ciudad de concreto. Troncos cruzados y sujetados por amarras, sostenían a obreros precariamente suspendidos en lo alto, quienes realizaban su labor en un acto temerario más parecido a un número de equilibrismo circense. Muchos de ellos perdieron algo más que el bailejo. Qué bueno vivir lo suficiente para ver a la noble guadua servir de alma para nuevas construcciones.
El jueves 2 de junio se estrenó GUADUAL, la primera obra de teatro-circo del Ecuador, una coproducción del Teatro Sánchez Aguilar con el Festival Grec de Barcelona y Cíclicus. El telón se abre y un gallo mañanero anuncia días nuevos. Días de hombres y mujeres interactuando con la caña de manera diferente, a ritmo de marimba. Música viva, con cuerdas, vientos y percusión que suena y retumba, movilizando emociones. La caña, trabajada enteramente a mano, ahora toma nuevas formas que armonizan para hacer con ellas ejercicios de acrobacia. Un huevo enorme, hecho a pulso con caña y cabuya, sirve de hogar-albergue para la nueva gente. Gente que incuba sentimientos de fraternidad y solidaridad. Fardos de heno son la base del palo ensebado, ese escurridizo anhelo por querer subir. Así, desde la dramaturgia de la obra, se cuenta la historia de la confluencia de dos realidades: la del montubio de nuestro litoral, generoso y hospitalario, y la de los integrantes de una compañía de circo internacional, perdidos en mitad del mundo. Un encuentro que favorece nuevos aprendizajes para unos y otros.
GUADUAL es un circo de fibras naturales, un juego de imágenes y metáforas en caña guadua. Una reconexión con lo real a través de lo orgánico. Sin artilugios, sin arneses ni mallas protectoras: crudo y a pelo. El cuerpo probándose y re-creándose desde el esfuerzo del músculo y confiando en el compañero. Hay una honestidad que conmueve.
Encontré en GUADUAL una estética, ritmo y dramaturgia que superó mis expectativas. Sus integrantes, casi en su totalidad ecuatorianos, trabajaron duro para acoplarse pues provienen de distintos sectores del país. La dramaturgia y dirección es de Leandro Mendoza, argentino radicado en España, quien el año pasado nos asombró con PALS.
Luego del sismo del 16 de abril que sacudió nuestras costas, afectando severamente la provincia de Manabí -tierra de guaduales-, la índole de los ecuatorianos se reveló generosa y solidaria. Después de ver la obra, fue inevitable encontrar el paralelismo entre ficción y realidad, ¿coincidencias?. Entonces me surgió la pregunta: ¿De qué estamos hechos los ecuatorianos? Y vino a mi mente Hombres de maíz (1949), novela del guatemalteco y premio Nobel de Literatura Miguel Ángel Asturias, quien extrae de su lectura del Popol Vuh -libro sagrado de los mayas- el mito, para construir una ficción que termina convirtiéndose en su reafirmación de la identidad, logrando encontrar el “alma nacional”.
Resistencia, flexibilidad y versatilidad son características de la caña, que los artistas de GUADUAL nos la cuentan de la más hermosa de las formas, desde el escenario.
04.06.2016
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