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B R U J A S

 maria de lourdes Por: María de Lourdes Falconi Puig
Sábado en la noche, monólogo interior: ¿Qué hacer? Vamos al teatro ¿a ver? BRUJAS ¿de qué va…? Bueno, es una comedia para adultos que trata del reencuentro de cinco mujeres que se juntan después de veinticinco años de haber salido del colegio y… ¡Aah, ya…! comedia ligera –me digo- dale… todo vale.
Así que me preparo para ir al teatro. Voy con mente abierta y corazón dispuesto a dejarme sorprender… Y ¡Oh, sorpresa! Que me sorprendo… Sí, me sorprendí gratamente al encontrarme con una obra que, siendo una comedia, aborda la temática de la mujer con profundidad y conocimiento. Me encontré con un texto inteligente, bien logrado, del dramaturgo español Santiago Moncada.
Me llamó la atención que el autor sea un hombre, luego me alegré de que así sea, porque ello rompe con el paradigma de que el mundo de la mujer es inaccesible a la comprensión del varón. No es inaccesible, solo hay que esforzarse un poquito, y noto que el autor se aplicó en la tarea. Hay un trabajo de indagación, estudio y reflexión que es evidente. En una obra de teatro realista –como se le llama a esta forma de teatralidad- el texto sí tiene una importancia relevante, por lo que se agradece cuando, dentro de una comedia, uno se encuentra con un trabajo serio, con diálogos que desnudan la psique de los personajes y nos cuentan una historia humana y creíble.
Se trata de una obra para adultos, que desde el humor -a ratos retorcido y punzante- nos muestra la risueña crueldad de las historias de mujeres en el sistema patriarcal, donde las instituciones –como colegio y religión- juegan un papel preponderante en los destinos de las personas, llevándonos a cuestionar qué tan libres somos al momento de tomar nuestras decisiones, que creemos son nuestras. Qué tan libre se puede ser, cuando estamos condicionados desde la infancia por un discurso hegemónico y en permanente interdependencia dentro de un contexto social que lo sustenta.
Cinco mujeres-brujas se reencuentran consigo mismas. Se reconocen. Se asumen y consumen en su propia hoguera de purificación, para resurgir cual Fénix y continuar con la comedia de la vida.
Sus personajes logran trascender los estereotipos, que al principio parecían estar allí, pero resultaron ser solo una máscara social –como el juego de roles que solemos jugar fuera del escenario, en lo que llamamos “la vida real”-.
Dirigida por Marina Salvarezza, y con la actuación de Prisca Bustamante, Elena Gui, Rosymar González, Montse Serra y Gexa Paredes, BRUJAS es una obra con buen ritmo, que atrapa la atención del público desde el inicio y no la suelta, cuya dramaturgia parte de un conflicto central del cual se desprenden varios conflictos que nacen unos de otros y se van desplegando -a manera de mapa mental- interconectados entre sí, y que sirven de pretexto para abordar cuestiones profundas.
Los personajes evolucionan con la obra y nos sorprenden con sus revelaciones. Entramos en la convención y nos creemos la historia, dejándonos contagiar de la emoción: sintiendo empatía, aversión y compasión por unas y otras… Incluso, “cambiando de opinión” en el transcurso de la obra, de acuerdo a su desarrollo… en fin, como suele suceder fuera del escenario.
BRUJAS me gustó. Y me gustó haber sido parte del público cómplice, porque en esta obra se dio esa complicidad que enriquece al hecho teatral. El público aplaudía y se exaltaba; se escuchaban los silencios, las palmas, las risas y los “¡Ooh!…” de asombro. Nos sorprendimos diciendo al unísono alguna parte del diálogo, coincidiendo en las palabras, como cuando en una reunión de amigas una “adivina” la palabra que va a decir la otra para completar la frase… es decir, hubo conexión con el público. Un mérito de las actrices que, sin romper la cuarta pared, lograron que el público la derribe por su cuenta.
Al finalizar la función nos encontramos con amigos en el lobby del teatro. Queríamos comentar la obra, seguir hablando… BRUJAS se presta para tantas lecturas que bien se justificaría un foro para comentarla, para intercambiar apreciaciones y puntos de vista. Para reconectarnos desde el teatro, y que el teatro salga de la sala para llevárnoslo a nuestras casas, a nuestras vidas.
Felicitaciones al Teatro Sánchez Aguilar y a Marina Salvarezza por el acierto de producir y dirigir BRUJAS. ¡Éxito!
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