Entrevistando a

Roberto Frisone

“Ser director de arte conlleva muchas implicaciones al momento de hacer un trabajo en cine o en teatro, de visualizar y de llevar a cabo un proyecto, de desarrollar una buena escenografía que sea totalmente creíble para el espectador a partir de la nada”

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  • El director de arte Roberto Frisone nos habló con paso sereno sobre su trabajo como diseñador direccionado al desarrollo cinemático y teatral de Ecuador y sobre su participación en 38 películas y 18 obras teatrales.

Roberto Frisone nació el 25 de septiembre de 1950 en Trípoli, Libia. Estudió e inició su carrera de Ilustración, Publicidad y Diseño de Arte Gráfico y escenografía en 1976 en Florencia, Italia y se desempeño como tal también en Lima, Asunción y Caracas; pero hace 31 años vive en Ecuador, dedicándose casi exclusivamente a la dirección de arte, de decoración y de construcción de escenografías para teatro, cine y televisión. Nos cuenta con un tinte de orgullo en su voz que, de todos los equipos de producción internacionales con los que ha trabajado, siempre se ha sentido parte del equipo ecuatoriano. Este año se hizo acreedor de un Premio Colibrí a la Mejor Dirección de Arte por la película Mono con Gallinas, que se traduce para él como un reconocimiento por toda su entrega al cine y al desarrollo cinematográfico ecuatoriano. Frisone considera que la dirección artística de cine y la de teatro se diferencian poco, debido a que en ambas se manejan por igual la cromática y la gráfica. Sin embargo, el teatro tiene algo más mágico que el cine, dice Frisone.


Debido a sus recursos, la escenografía del cine se maneja más literalmente, mientras que el teatro comunica las ideas de forma más creativa. En ambos casos, su trabajo requiere la capacidad de visualizar a partir del guión el resultado final de la escena.Con el propósito de darnos una idea más clara de su rol como director de arte, Frisone nos explicó un poco su trabajo con Guayaquil, una historia de amor que, según su criterio, es desafiante debido a los cambios abruptos de escena sin telón. Sus visiones lo llevaron a desarrollar una escenografía que califica como “elegante y moderna”, para la que utiliza un recurso del antiguo teatro griego llamado periaktoi, el cual consiste en una estructura triangular que tiene tres ambientaciones distintas en cada lado y puede ser rotada. En cuanto a la dificultad de traer a la realidad dichas visualizaciones, Frisone evoca las palabras de su profesor de escenografía teatral: “En escenografía no existe la palabra imposible”. Además opina con entusiasmo que mientras más complicado es un proyecto, se vuelve más estimulante porque exige mayor creatividad.

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